No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti. Salmos 32:9
La terquedad es negarse a cambiar de opinión o actitud aunque existan razones convincentes en contra.
Dios nos llama a todos a alinearnos a su manera de pensar. No nos obliga, pero nos da razones claras por las cuales no nos conviene vivir de una u otra manera. La misma característica de terquedad la tenía su pueblo Israel, por eso tenía que permitir (por amor) situaciones que provocaran un acercamiento del pueblo hacia él. Dios nos ama y desea que nos acerquemos a él con naturalidad. Todos necesitamos de Dios, ¿para que esperar que la vida nos empuje hacia él, pudiendo hacerlo voluntariamente?
Excelente día ☕
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