«¿Me permites una palabra? Pues, ¿cómo sería posible no hablar? En tiempos pasados aconsejaste a más de un alma acongojada que confiara en Dios y has alentado a los débiles o vacilantes, y a quienes yacían decaídos o tentados a desesperar. Pero ahora, bajo el golpe de la aflicción, desfalleces y te derrumbas. En un tiempo como este, ¿no debería tu fe en Dios ser todavía tu confianza? Job 4:2-6
La experiencia enseña que los que siembran pecado y problemas son quienes los cosechan. Quienes se alejan de Dios pueden triunfar momentáneamente, pero de pronto les sobreviene un súbito desastre. El sufrimiento los abate como castigo por haber plantado semillas de pecado. »Este consejo te doy: Acude a Dios y confiésale tus pecados. Porque él realiza admirables milagros... Envía lluvia a la tierra para regar los campos, da prosperidad a los pobres y humildes, y lleva a los afligidos a sitio seguro. »¡Dichoso el hombre a quien Dios corrige! Cuando peques, no menosprecies la corrección del Señor. Pues aunque él hiere, venda y vuelve a sanar. Una y otra vez te librará para que ningún mal te dañe. Te librará de la muerte en tiempo de hambre, y del poder de la espada en la guerra. No tendrás que angustiarte por tu hogar cuando andes lejos; nada hurtarán de tu hacienda. Tus hijos llegarán a ser hombres importantes. Larga y próspera vida tendrás; como las espigas que se recogen a tiempo. ¿Amen?
Excelente día ☕
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