Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.
Salmos 122:1
Deseo que este sentir se instale para siempre en sus vidas. Que, aunque sea los domingos anhelen oír palabra de Dios. Oír el mensaje con la intensión de practicarlo. De otra manera no habrá bendición. La bendición se recibe cuando se practica la palabra de Dios oída. Como cuando se abre un regalo y se usa. Pero, primero debes desear recibir ese regalo, y no hay mejor forma de expresar ese deseo que alegrarte con los que te invitan a celebrar ese tiempo en la casa de Dios. Son muchos los motivos que deberían inspirarte a decir, sí, a esa invitación. Asiste a tu iglesia. Excelente día ☕
Comentarios
Publicar un comentario