Con esta noticia, fortalezcan a los que tienen cansadas las manos, y animen a los que tienen débiles las rodillas. Digan a los de corazón temeroso: «Sean fuertes y no teman, porque su Dios viene para destruir a sus enemigos; viene para salvarlos».
Isaías 35:3-4
Estamos en tiempos de prestar ayuda y consuelo. En tiempos de levantar las manos a otras personas y contraatacar tantas malas noticias que atemorizan y desaniman. La oración por otros es poderosa, el amarnos los unos a los otros requiere ímpetu y énfasis. Espiritualmente hay mucho enemigo atacando: enfermedad, miedos, escasez financiera, soledad, incredulidad, pesimismo, contiendas, afán; y es necesario pararnos en la brecha por otros, pidiendo a Dios por la salvación y sanación del prójimo. Las palabras de Dios en tu boca son para bendición, motivación y fortaleza de aquellos que las oigan. No calles las buena noticias. Excelente día ☕
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