La palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que una espada de dos filos que penetra hasta lo más profundo de nuestro ser, y examina nuestros más íntimos pensamientos y los deseos de nuestro corazón.
Hebreos 4:12
Si escuchan hoy la voz de Dios, no se opongan a oír, como ha ocurrido en ciertas ocasiones.
Tengan cuidado de que en ninguno de ustedes se esconda la maldad ni la falta de fe como para darle la espalda al Dios viviente. Al contrario, anímense unos a otros todos los días, mientras todavía podamos hacerlo. Ayúdense para evitar que el pecado engañe a alguno de ustedes y lo vuelva tan terco que le impida cambiar.
Cuando Dios nos habla es para que nos acerquemos a El confiadamente. Quizás lo que diga nos duela, como espada que nos atraviesa. Cuando la palabra de Dios nos confronta, algo está sanando dentro nuestro. Excelente día ☕
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