Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; Pero Jehová pesa los espíritus. Proverbios 16:2
La gente puede considerarse pura según su propia opinión, pero el Señor examina sus intenciones. Cada cual cree que lo que hace está bien, pero el SEÑOR es quien califica las intenciones.
Puedo autoevaluarme como excelente persona por lo que hago ó digo. Las personas pueden fabricarse una gran opinión de mi. Nuestra imagen nos pondrá en gran estima. Sin embargo con Dios, la situación no es igual, ya que para él tanto lo que se ve como lo que no se ve son importantes. Incluso Él da más peso al espíritu o intención con que hacemos o decimos las cosas. Puedo ser brillante en algo pero si lo soy para opacar, burlar, codiciar, o buscar propósitos egoístas; podré tener los aplausos del mundo pero no la aprobación de Dios.
Ante los ojos de los demás discípulos, Judas habría salido a hacer un mandado a Jesús al salir de la última cena, pero Jesús sabía sus intenciones. "Quien con mala intención cree que engaña a su entorno, así mismo se engaña."
El orgullo del corazón puede engañarnos. Jesucristo nos enseña humildad, mansedumbre y benignidad. Podemos ser exitosos y ser continua bendición para el entorno.
"Señor ayúdame a mantener mi corazón sano, mientras te honro con las victorias que la gente aplaude." Excelente día ☕
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