Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo. Proverbios 4:20-22
Antes de someternos a un tratamiento médico, cumplimos mecánicamente un proceso: estamos atentos al consejo, oímos y leemos sin perder de vista la instrucción, anotamos o memorizamos, luego buscamos diligentemente la medicina. Que te digo hoy? Así debe ser la palabra de Dios para nosotros, oida, leida, buscada y creida; porque es medicina para nuestro cuerpo, es el remedio para una vida mejor. Sus dosis traen vida y salud a quienes la hallan y consumen. La palabra de Dios es vitamina espiritual, es alimento para nuestra Fe. ¿En qué momento dejamos de ministrárnoslas, cuando se nos indicó para toda la vida? Búscala, óyela, leela, guárdala en tu corazón, créela y practícala; es medicina de alto nivel.!! Excelente día ☕
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