Con paciencia esperé que el Señor me ayudara, y él se fijó en mí y oyó mi clamor. Me sacó del foso de desesperación, del lodo y del fango. Puso mis pies sobre suelo firme y a medida que yo caminaba, me estabilizó. Salmos 40:1-2
La paciencia rinde frutos. La impaciencia no colabora. La fe en Dios debe relajar mis acciones, e impedir que el afán sabotee mi esperanza. No es bueno hacer las cosas a nuestro tiempo. Es fácil saber cuando Dios te aprueba los pasos. Mientras esperas, ve preparándote para ese momento oportuno, en el que Dios te sacará de lo riesgoso, estancado e inseguro a lo firme y alto. Su pronto auxilio y su ayuda, llega porque Dios te mira y oye tu oración. Ya sea porque estés en problemas ó aspires mayor emprendimiento, no dejes de orar y con paciencia esperar la respuesta de Dios. Excelente día ☕
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