»Esto me dolió tanto, que saqué al patio todos los muebles de la casa de Tobías, y ordené que limpiaran muy bien el lugar, y que luego volvieran a poner allí los utensilios del templo de Dios, y las ofrendas y el incienso.
Nehemías 13:8-9
Para quienes creemos en Jesús como nuestro Salvador sabemos que nuestro cuerpo es templo y morada del Espíritu Santo de Dios. Y sabemos que el pecado ensucia el templo. Hemos sido purificados por su sangre pero somos responsables de mantenernos asi.
¿Recuerdan la ira de Jesús ante los mercaderes del templo?
El pecado trae desorden al templo de Dios y a la vida. El desorden físico, mental, familiar, relacional y financiero no puede traer beneficio alguno.
Es necesaria la luz de Dios en medio de la oscuridad. ¿Qué necesitas ordenar en tu vida? ¿Qué hay en ti, que sabes no es de Dios? ¿Estás dispuesto a sacarlo y meter las cosas de Dios?
Excelente día ☕
Nehemías 13:8-9
Para quienes creemos en Jesús como nuestro Salvador sabemos que nuestro cuerpo es templo y morada del Espíritu Santo de Dios. Y sabemos que el pecado ensucia el templo. Hemos sido purificados por su sangre pero somos responsables de mantenernos asi.
¿Recuerdan la ira de Jesús ante los mercaderes del templo?
El pecado trae desorden al templo de Dios y a la vida. El desorden físico, mental, familiar, relacional y financiero no puede traer beneficio alguno.
Es necesaria la luz de Dios en medio de la oscuridad. ¿Qué necesitas ordenar en tu vida? ¿Qué hay en ti, que sabes no es de Dios? ¿Estás dispuesto a sacarlo y meter las cosas de Dios?
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